- Proyecto
- Propio · uso personal diario
- Rol
- Diseño, reglas y construcción
- Herramientas
- Claude Code, Telegram, Google Calendar, n8n, Whisper local
Reto
Las tareas repetitivas se comían mi día: reorganizar la agenda cuando cambiaban los planes, acordarme de cada actividad, escribir mensajes uno por uno e investigar temas sin tiempo para arrancar.
Proceso
- Empecé por la pregunta de diseño: qué delegar y qué decido yo.
- Escribí las reglas antes de conectar cualquier herramienta.
- Lo puse en Telegram para usarlo desde el celular, incluso en la calle.
- Sumé capacidades una por una: agenda, recordatorios, notas de voz, investigación y documentos.
- Ciclo de mejora: usar, anotar la fricción, ajustar y volver a probar.
Resultado
- Gano 4–5 horas al día que antes se iban en tareas repetitivas.
- Un día real: agenda reorganizada desde el celular y 5 mensajes de prospección que abrieron 3 conversaciones.
- Todo lo que sale hacia afuera pasa por mi confirmación.
Cómo viaja un mensaje
De mi celular a la acción, con un filtro y una confirmación en el camino.
- 01EscriboTexto o nota de voz en Telegram.
- 02FiltroSolo responde a mi usuario; el resto se ignora.
- 03RazonaEl asistente lee mis reglas y entiende el pedido.
- 04ConfirmaSi va a crear, mover o enviar algo, me pregunta.
Así se ve en el celular
Dos momentos de un día normal.
📍 Cómo llegar: abrir mapa
Pantallas recreadas para ilustrar. No son capturas reales.
Qué delego y qué decido yo
La tecnología fue lo fácil. El diseño estuvo en este reparto.
Reglas que le puse y límites reales
- Confirma antes de crear, mover o borrar eventos, o de enviar un correo.
- No usa el navegador ni comparte datos fuera del chat.
- Responde corto y directo, para leer en el celular.
- Si me disperso, me recuerda la prioridad del día.
- Funciona solo con mi computadora encendida.
- Los recordatorios automáticos se renuevan cada semana.
- Telegram no deja pasar archivos de más de 20 MB.
- Usa el límite de mi plan de IA.
Lo que aprendí: no construí un bot que responde, sino un asistente que trabaja conmigo. Lo difícil no fue la tecnología: fue decidir qué delegar y qué no.