Cada lunes recibo el mismo tipo de mensaje en LinkedIn. "¿Cuál es tu stack para discovery con IA?" "¿Qué herramientas usas para auditorías?" "¿Me pasas tus prompts?"
Casi nunca me preguntan: "¿Cómo decides qué problema atacar?"
La diferencia entre esas dos preguntas es exactamente la diferencia entre un Senior que sigue creciendo y un Senior que se quedó estancado en la ejecución.
Coleccionar herramientas es fácil. Usarlas con criterio es lo difícil.
La trampa del stack curado
Hace tres años, yo también estaba en esa lógica. Tenía 14 apps abiertas para hacer un journey map. Notion para notas, Miro para el mapa, Figma para los frames, Dovetail para entrevistas, Optimal Workshop para card sorting, Loom para grabar y enviar a stakeholders, Maze para tests, Slack para comunicar...
Cada herramienta resolvía algo. Y cada nueva app que descubría me daba la sensación de estar más equipado, más profesional, más al día.
Lo que en realidad pasaba era que yo cada vez producía más artefactos y decidía menos cosas. Era operador con stack premium. Pero seguía haciendo journeys de 5 líneas que no movían roadmap.
El día que un cliente me dijo "el journey está muy bonito, pero no nos ayuda a priorizar", entendí que el problema no era la herramienta. Era que yo había confundido producir con pensar.
Lo que cambió cuando dejé de coleccionar
En seis meses corté 80% de mi stack. Volví a Word para informes, Excel para benchmarks, Miro pelado sin plantillas, y Figma para artefactos finales. Las apps especializadas las eliminé.
Pasó algo contraintuitivo: mi output mejoró.
No porque las herramientas fueran malas. Sino porque cada vez que abría una app, me obligaba a primero contestar — sin filtro, en mi cabeza — qué decisión necesitaba tomar y qué información me faltaba para tomarla. La fricción de no tener la herramienta perfecta me forzaba a pensar antes de producir.
Mi output documental bajó. Mi output de decisiones subió. Y eso es lo que un cliente paga.
Cuatro preguntas que substituyen 20 herramientas
Después de ese reset, definí cuatro preguntas que aplico antes de cualquier proyecto. Si las cuatro están claras, la herramienta se vuelve casi irrelevante. Si alguna falta, ninguna app me va a salvar.
1. ¿Qué decisión necesito tomar y para quién?
No es "hacer un journey". Es "decidir si invertimos los próximos 3 meses en rediseñar el onboarding o mejorar el flujo de transacciones recurrentes, y se lo voy a presentar al CPO el viernes". La diferencia te dice qué necesitas, qué profundidad, y cuál es el formato del entregable.
2. ¿Qué información me falta para decidirla?
Aquí descubres qué research necesitas, no al revés. Si tu primera reacción es "hagamos entrevistas", probablemente no sabes qué te falta. Si es "necesito saber cuántos usuarios completan el paso 3 hoy y por qué los que abandonan lo hacen", ya sabes que research no es entrevistas — es analytics + conversación con soporte.
3. ¿Qué hipótesis tengo hoy y por qué?
Casi todos los Senior tienen hipótesis. Lo que falta es escribirlas antes de hacer research. Cuando el research valida lo que ya pensabas, eso confirma criterio. Cuando lo refuta, aprendes algo. Cuando no escribiste hipótesis, el research te da la sensación de "haber descubierto" algo que en el fondo ya intuías — pero no aprendiste nada nuevo.
4. ¿Cómo voy a saber si me equivoqué?
Esta es la pregunta más rara y más importante. Define una métrica o señal que mostraría que tu decisión fue mala. Si no puedes definirla, probablemente no estás decidiendo nada — estás opinando.
Estas cuatro preguntas no requieren ninguna app. Las puedes responder en una hoja de Word. Pero responderlas honestamente es más raro que tener un stack robusto.
El test del Senior estancado
Te dejo un test honesto que puedes hacer mañana lunes.
Cuando recibas un brief nuevo, observa cuál es tu primer reflejo:
- Si tu primer reflejo es "qué herramienta uso" → estás operando. La herramienta te da una sensación de progreso, pero no estás dirigiendo.
- Si tu primer reflejo es "qué decisión estoy tomando aquí" → estás dirigiendo. La herramienta vendrá después, casi como obvia consecuencia.
El criterio es esa segunda voz. La que pregunta antes de actuar. Las herramientas pueden amplificar criterio si lo tienes, o pueden disfrazar la falta de criterio si no lo desarrollas.
Si llevas 5 años o más en producto y todavía sientes que la próxima herramienta te va a hacer mejor profesional, te tengo malas noticias: ese pensamiento es exactamente lo que te tiene estancado. La próxima cosa que te va a hacer mejor profesional es decidir un proyecto en silencio, sin abrir ninguna app, y después usar la herramienta solo para comunicar la decisión.
Lo difícil es siempre lo mismo: pensar antes de producir. Esa parte la IA no la va a hacer por ti. Ningún stack tampoco.
Si te identificas con el Senior estancado
El próximo workshop "Criterio IA" del 6 de junio trabaja exactamente este músculo: dirigir, no ejecutar. 3 horas, 15 plazas, en vivo.
